POLITICAS EDUCATIVAS
DE LA EDUCACION EN EL AMBITO DE LA DOCENCIA UNIVERSITARIA
La
educación universitaria venezolana se fundamenta en una concepción humanista
social, tiene como finalidad el desarrollo del conocimiento a través de la
investigación y programas innovadores en el campo científico, humanístico y
tecnológico que den respuestas a las necesidades que van surgiendo del
colectivo, armonizando la educación con las actividades productivas de la
localidad, región y nación desde un enfoque multiétnico, pluricultural y
plurilingüe. Su evolución histórica-social está irreversiblemente vinculada a
las políticas públicas que emanan de la autoridad legal pertinente, y del
contexto macro de la sociedad mundial.
La
educación universitaria persigue una utilización racional de la naturaleza, el
progreso de la sociedad, el avance tecnológico y el desarrollo humano de sus
ciudadanos como personas y actores políticos, con deberes y derechos.
Lógicamente, estos propósitos plantean como reto no sólo la democratización de
la educación, como política fundamental, sino también el esfuerzo sostenido en
la búsqueda de la calidad de la formación impartida a los estudiantes en los
diferentes saberes, elemento esencial para su formación profesional y
ciudadana. Su evolución está irreversiblemente ligada a las políticas públicas
y a la concepción macro de organismos mundiales (léase UNESCO y demás
corporaciones regionales de educación superior)
Según Cuervo (2007), las
políticas públicas constituyen un conjunto de herramientas que usadas por el
Estado pueden mejorar su gestión. Su objeto debe ser la búsqueda del bienestar
y la cohesión de la sociedad, para lo cual es de vital importancia que en estas
se considere el régimen político en el cual van a ser desarrolladas; así como
los límites de las políticas, las posibilidades de aplicación y el significado
que tengan para su cumplimiento por parte de los actores que las ejecutan.
Desde esta perspectiva, y de
acuerdo a Graffe (2005) el desarrollo de políticas públicas, con especial
énfasis en el área de la educación, que contribuyan a la superación de los
problemas sociales del país, exige el logro del consenso de los diferentes
actores sociales (Estado, sociedad civil y los sectores académicos y
estudiantiles universitarios) en la formulación de un proyecto político que
busque generar el desarrollo integral de la sociedad venezolana en su conjunto,
y que guíe a la planificación educativa en el diseño y puesta en ejecución de
planes, programas y proyectos mediante los cuales la Educación Universitaria
podría contribuir a consolidar el modelo de desarrollo planteado.
En Venezuela, de acuerdo a
García Carreyó (2007), surge en el año 1959 una Ley de
Universidades bastante progresista. En ella se establece la plena autonomía
universitaria y el principio de plena inviolabilidad de su recinto por parte de
las fuerzas públicas. En 1969, por motivaciones ideológicas, se produce
el cierre de la Universidad Central, por
más un año, pero también se establecen reformas curriculares de cierta
importancia, como fueron los intentos de organizar las universidades por
departamentos y la implantación del estudio por semestres, en lugar de años; la
creación de Licenciaturas con varias opciones y el régimen de unidades-crédito,
prelaciones y materias electivas, con lo cual se logró dar mayor flexibilidad a
los estudios.
En 1970 el Congreso Nacional reforma la Ley de
Universidades con el propósito de lograr mayor control político sobre las
universidades. En ella se redefine el concepto de
autonomía fijándole límites en
los aspectos organizativo, académico, administrativo y financiero. Se ratifica
el principio de inviolabilidad del recinto universitario, así mismo, la nueva Ley otorga mayores poderes
al Consejo Nacional de Universidades (CNU), definiéndolo como organismo
coordinador de las instituciones universitarias y asignándole nuevas y más
amplias funciones en lo referente a responsabilidades normativas y distribución del presupuesto de
las universidades públicas.
En ella se introduce la idea de planificación nacional,
por lo cual se crea la Oficina de
Planificación del Sector Universitario (OPSU), como organismo de asesoría
técnica del CNU en la materia. La Ley reformada introduce el concepto de universidad experimental, como
alternativa frente a la tradicional-autónoma, con la idea de ensayar
nuevas estrategias de
enseñanza y autoriza al Ejecutivo Nacional para crear institutos y colegios
universitarios estrictamente controlados por el gobierno.
La asunción al poder del Presidente Chávez, deviene
también en un cambio radical en las políticas públicas para el sector universitario. En efecto, nace
la Universidad
Bolivariana de Venezuela o UBV, fundada en el 2003 por decreto presidencial. La misma comenzó sus labores
lectivas en diversas áreas académicas en septiembre de ese año. La UBV fue
creada para fungir como punta del programa Misión Sucre, destinada a atender a los sectores populares
tradicionalmente excluidos de las instituciones de Educación Superior. Debido a
la municipalización de sus programas de formación es en la actualidad la
universidad con mayor matrícula de estudiantes en todo el país. Por la creación
de esta Universidad y de la Misión Sucre en un informe de la Unesco se desprende que Venezuela está en segundo lugar en América
Latina y el Caribe en tasa de escolaridad universitaria.
No
obstante, si bien lo anteriormente expresado es cierto, no menos es que la
calidad del participante egresado no se compadece con el deber ser. Y, ello es
así, en parte, por un devenir histórico-cultural construido con base al facilismo y una falta
de proyecto de vida, por parte del venezolano. Pero, además, por un proyecto educativo,
que en aras de consolidar su poder, da cabida a seudo-docentes carentes de autentica
capacidad profesional; pero, excelentes en el campo del trabajo clientelar-político.
De allí, la
importancia que cobra, cada vez más, la formación del docente universitario, el cual debe ser
concebido como un experto en pleno ejercicio profesional, y por tanto las
acciones formativas en las cuales participa, apuntan a su “desarrollo
profesional”. Estas acciones formativas se identifican – entre otras- como
programas de perfeccionamiento, formación continua, formación en servicio,
actualización docente, formación permanente del profesor, entre otras. Sin
embargo, la expresión “desarrollo profesional” alude a un concepto global que
subsume todas aquellas acciones orientadas al crecimiento y mejora de la
calidad docente, investigadora y de gestión (las funciones principales del
profesor universitario) para dar respuesta a las necesidades tanto individuales
como a las de la propia institución universitaria. Tal como expresa Medina
(1998), el desarrollo profesional conduce a la construcción de la identidad
profesional y la formación del docente universitario forma parte de ella.
En este sentido, es
conveniente precisar algunos obstáculos que se encuentran en el mejoramiento
profesional del docente, de acuerdo a la percepción de Martínez y Amaro (2008).
ü El
individualismo y el aislamiento característico del docente universitario,
inhiben el trabajo colectivo y la investigación compartida.
ü -
La resistencia al cambio debido, entre otras cuestiones, a un enfoque de la
enseñanza marcadamente transmisora y tradicional.
ü -
La escasa motivación intrínseca y extrínseca del profesorado para su mejora
docente. La mayoría de los profesores se sienten incentivados cuando desempeñan
eficazmente su tarea; por ello, es necesario ofrecerles programas formativos
que contribuyan a su desarrollo profesional.
ü -Hay
una cierta insensibilidad administrativa con respecto a la calidad de la enseñanza,
ya que ésta es poco rentable políticamente al no tener signos tan visibles como
otros indicadores de éxito más fácilmente cuantificables
ü - La escasa implicación institucional de la
universidad en la formación pedagógica de sus profesionales, al no considerar
esta formación como parte de sus prioridades.
ü La
resistencia al cambio debido, entre otras cuestiones, a un enfoque de la
enseñanza marcadamente transmisora y tradicional.
ü Además,
y esto es opinión de la investigadora, la escasa motivación que se deriva de su
tabla salarial, la cual no le permite adquirir suficientemente los recursos
vitales para el sustento de su familia: En consecuencia, menos le permitirá la
adquisición de recursos literarios y de instrumentación necesarios para su superación
profesional.